Hay regalos que vienen envueltos en preciosos paquetes, de envoltorio prometedor y que han costado una pasta y te dejan como estabas. Y otros, vienen humildes de aspecto, envueltos quizás en papel de periódico, sin casi dinero invertido y te dejan el corazón temblando...
La semana anterior, con cinco días de diferencia, habíamos visto a dos pesos pesados, en leyenda y en asistencia de público: Neil Young en el Velódromo y a Wilco en el Kursaal. Cada uno con lo suyo. Neil Young, cumplió las expectativas aunque el comentario general fue el sonido sucio que se escuchó donde se escuchó. En primera fila, no lo notamos pero el resto parece que sí...
Neil Young1Neil Young2

A Wilco lo disfrutamos desde las últimas filas del cubo grande del Kursaal totalmente agotadas las entradas desde hacia meses. Un buen concierto, con muchos buenos músicos en el escenario que a ratos sonaban y se situaban como los Beatles o Simon & Garfunkel. Espectáculo en todos los sentidos, desde las luces, al despliegue de instrumentos pasando por las punkmaneras del guitarra de la izquierda o al batería puesto de pie sobre su banqueta con los brazos en cruz. Mucho gafapasta entre el púbico y es que es el grupo de moda entre la modernidad. Si, estaba Erentxun cogiendo apuntes para su cambio de estilo. Si en su próximo concierto le vemos tirado por el suelo cantando A un Minuto de Ti es que cogió bien los apuntes...
Cierto es que los conciertos vividos desde la distancia no tienen el mismo sabor que los vistos a distancias cortas. He visto más en el videocutre que grabé que en realidad. Y siento decir, que cada vez me aburren más los conciertos de atuttiplén y más si son sentado y en la última fila, todo hay que decirlo. Espero que con Chris Isaak no nos pase lo mismo...

Hace más de un año que Josemari, Rafa y yo vimos en la misma situación y en el mismo lugar a Rufus Wainwright. Aquel concierto me impresionó. Y mira por donde, su hermanísima Martha nos visitaba en un escenario, que cuando lo leimos, dudamos si estaríamos leyendo lo que estábamos leyendo. El anuncio decía que tocaba en Zarauz, un precioso pueblo de la costa guipuzcoana, pequeñito y patria de Arguiñano, a 5 euros por cabeza. Alberto conocía en Gazteleku y aseguraba que no entraban más de cien personas en la sala, como así fue. Los sms corrieron rápido y Gema y Josemari se apuntaron. No había que perderse semejante regalo y todos hicimos lo que pudimos para poder estar allí. Y el esfuerzo, mereció la pena.
Marta Wainwright

A menos de dos metros de la Cantante, pudimos ser testigos de toda la sencillez y la grandeza de una voz privilegiada y de carisma embutido en pantalones rosas y pelo teñido de rubio sin mascarilla. ¿Cuantos tuvimos el privilegio? No llegamos a 100, cuando esta mujer viene de cantar en grandes teatros de todo el mundo. Y así como su hermano fue un derroche de glamour, pluma y exquisitez, Martha era su antítesis, en su aspecto y en sus maneras de cantante country, que le faltó un par de veces el escupir al suelo, pero por Dios! cómo nos llegó hasta lo más profundo de nuestra sensibilidad. Que se lo pregunten a Gema, que tuvo que sacar el pañuelo de Rafa para secarse las lágrimas. Sus gritos en pleno extasis musical se pueden oir al final del video...

Pero también fuimos testigos emocionados de su tranformación en interprete de una canción en francés de Edith Piaf, o de una memorable versión del clásico Stormy Weather (me chifla..) Genial cuando sacó el cuadernillo de su CD para recordar el repertorio y empezó a tocar la guitarra con el mismo en la boca. Su marido entraba y salia en el escenario cuando ella lo requería y lo mismo tocaba el piano, que le hacía los coros, que le tocaba el violín. A no, eso no hacía..

Marta Wainwright 2

Salimos entusiasmados tanto como con su hermano, aunque por distintos motivos y compramos el CD. A Forki le dí las gracias de corazón por haber tenido la genial idea y hacerla realidad. Me gustaría saber como fue el proceso de traerla al Gazteleku, que dicho sea de paso es una sala pequeñita y humilde en una casa de cultura donde también hay un frontón interior. Surrealista.
Salió la Diva del improvisado camerino y creo que nunca olvidará los dos besos navarros con abrazo incluido que Gema le endiñó de sopetón. Una pena no tener la cámara a mano esperando a la dedicatoria, por que la cara de Martha entre los gestos de Gema era todo un poema! Es lo que tiene ser generosa en afectos y agradecimientos..
Gema y MarthaJosemari y Gema

Lástima que la próxima vez que la veamos será en las últimas filas del Kursaal y seguro que no será a 5 euricos... Un lujo para pocos

P.D. También estuvimos hace mas de un mes en el divertidísimo y personal concierto Show de Elvez. Todavía arrebolada del buzo de estampado de tigre con cola larga, la propia del animal y de sus coreografías que Josemari sigue repitiendo cada vez que puede. Sobre las Elvettes lo mejor es verlas y oirlas en plena acción. Y para remate, la sesión de fotos final con la gente que se lo pedía (¿por qué lo hice? Con lo mona que estoy callada...) que fue de llorar de risa. Ahí va el testimonio...
Elvez y yo