Tindersticks
Tindersticks escenario

Dos meses sin escribir dan para mucho. Y más en estos en los que ha habido unos cuantos y muy variados.
Y escribir pasado tanto tiempo sin hacerlo hace que, por ejemplo, los ecos de la música aterciopelada, envolvente y un punto inquietante que practican los Tinderstiks y que pudimos sentir desde un balcón de un Victoria Eugenia abarrotado, se diluyan ahora en la memoria. Aunque siempre queda revivirlos a cada escucha del Cd que compré a la salida. Esto de la crisis tiene su parte buena en materia de conciertos, por que ahora, a la salida, compras el CD a los mismos músicos que has visto hace un momento sobre el escenario, te lo firman con una gran sonrisa y puedes darle las gracias en tu macarrónico inglés (o no) e incluso, palmadita en la espalda por el maravilloso concierto al que asistimos.
Antes del concierto, nos encontramos con Joserra Senperena que nos contó, entre patata y patata brava, lo que presentaría en su concierto como solista en Lugaritz, semanas después. Todo un reto del que saldría victorioso y nosotros, emocionados pero esto se merece capítulo aparte...

No puedo decir fechas por que mis dias no tienen últimamente ni nombre ni apellido. Sé que era Andoain y que era en Bastero. Que en la calle hacía mucho frío y que en la sala había calor humano. Y que eran Crazy Joe y su grupo. Divertidísimo concierto que hubiera hecho las delicias de Fito o Ariel Rot por que el guitarreo fue el protagonista y los ritmos del rock americano de los 50. Había momentos que parecía que estabas en una peli de Tarantino, por como iban vestidos los músicos y por el sonido que sacaban de sus instrumentos. El bajo, espectacular, tocándolo hacia arriba, hacia abajo,y hasta por encima de su cabeza. El teclista, que con sus gafas de pasta negra y su trajecito, era como de película en blanco y negro, impagable por su entusiasmo desbocado.

Crazy Joe hace honor a su nombre y bajo su imagen de chico bueno y profesor de universidad esconde un gamberro y un guitarra tremendo.
crazy joe

Cuando acabó el concierto, como estábamos al nivel mismo del escenario, otro chico y yo nos atrevimos a coger los setlists que dejaron sobre el parquet.
El chico corrió peor suerte que yo, por que mientras yo subía las escaleras, el bajista salió con pinta de pocos amigos y le pidió al chico que le devolviera el papelito. Serán cosas de la crisis. Como será la misma causa que el repertorio estaba escrito por la cara limpia de un examen, que me imagino habría puesto el cantante a sus alumnos. Igual aún no lo habían hecho y mandó al bajista a recuperarlos por si lo copiaban y lo mandaban por Internet. Muy divertido cuando en un momento del concierto, comentaron que eran de cerca Springsfield y del público se oyó un Aúpa Hommer!!! Los conciertos en los pueblos son ansí...