Uy, como pasan los dias, y las lluvias, y los conciertos... Y yo, perezosa de blog por culpa de los virus. Y los conciertos se van acumulando en mi ordenador y en mi vida... y los que me he perdido. Imperdonable mi ausencia en las memorables, por lo que cuentan en la web de Mikel Erentxun de Rafa Berrio en Pamplona y Bilbao. Seguimos esperando que, algún dia, le de por retomar su abandonado blog y que cuente, para nuestra diversión, sus andanzas.
Será que como ahora es una Rockstar con sus fans y todo, le cuesta lo de relacionarse con la multitud virtual....
Miércoles 19 noviembre
Subimos a Gasteszena a oir a Barrence Whitfield & Hi-Risers. Para mÃ, divertidÃsimo y bailón concierto. Rockandroll del clásico con guitarras que recordaban el sonido de Beatles en los tiempos de The Cavern. Txua disfrutó como un enano con tanto guitarreo sesenta, que para eso son los sonidos de su generación y de su pasión: el blues y la guitarra. Joshemari, tocaba el bajo fantasma que lleva siempre a los conciertos, con mucho swing en sus movimientos. El Consejo de Sabios declaró estar ante un auténtica verbena y se refugiaron en la barra del bar (vacia, sinónimo de que lo que ocurrÃa dentro era muy muy bueno) a seguir debatiendo, vaso en mano, que asà se debate mucho mejor. Borrón desapareció con su cámara varias veces entre el numeroso público para intentar pillar la amÃgdala de Barrence, pero las luces en Gasteszena dejan mucho que desear para primerÃsimos planos. También opinaba que aquello era una verbena y yo me preguntaba ¿y qué tiene de malo pasárselo bien, que la música sea intrascendente y sólo te haga bailar? Estos chicos...
Para contrarrestar tanta música "para todos los públicos" (perdón, menos para los snobs) Borrón me convenció con palabras mágicas como "muy interesante", "merece la pena" y "era el vocalista con Red House Painters" la semana siguiente hasta el Doka del Antiguo para escuchar a Mark Kozelek. Lo vi en el youtube y no tenÃa mala pinta. Cruzamos la Siberia, digo La Concha que aquella noche estaba a 0º grados, por la playa y bajo la intensa luz de la luna llena. Sergio G. Cruzado hacÃa esta noche de improvisado portero con la calidez de siempre con Jon Pagola. 64 personas dijo Sergio que habÃa en la sala. Para el tamaño de la sala, jueves, friooooo y lo desconocido del cantante, no estaba mal.
El Doka es una sala un tanto surrealista. Pequeñito y frio de ambiente. El barrio del Antiguo, marca y todo tiene que tener algún tinte euskaldún. Una de las paredes está empapelada con primeros planos de gente con txapela. Unos sofás de cuero apoyados contra el panel. En el que estaba más cercano a la tarima, que no escenario, estaba Javier Aramburu, con el que también coincidimos en el documental sobre los músicos de Motown en el Principal unos dias después. Nos perdimos a Saioa, la telonera, por que el bocadillo de lomo con salsa roquefort se hizo esperar bastante.
De la nada, salió Mark Kozelek, elegante con su traje y sus botas camperas, rostro serio que no dejó en todo el recital, rozándonos a su paso y cogió su guitarra. Unas canciones muy desnudas acompañadas de una guitarra española, y muy exquisitas. Sentada se disfrutaban mucho más. Sobre todo cuando tienes delante a gentes que confunden un recital acústico con un concierto de Iron Maiden. ¡Que coñazo! ¿No van y se ponen a besarse en primera fila delante del cantante mientras el amigo le tiraba fotos con flash a metro y medio de distancia? La culpa la tiene el proyecto Erasmus. No les ponen deberes a los estudiantes, y se van de conciertos. Que personal, por Dios!
Cuando hacÃa solo instrumental, la música se trasportaba, te hipnotizaba. Me recordaba en muchos momentos a Simon & Garfunkel, y para terminar de convencerme hizo una preciosa versión de I'm a Rock de S&G. Bonito concierto para la gélida noche. A la salida, compramos un CD para volver a escucharlo más tranquilamente... Aún no ha llegado ese dia.



rebienvenidaaa!!!!
sabÃa que mark kozelek estaba esa semana de vacatas en Donostia y pidió dar un concierto? Y que prohibÃa las fotos?¿?¿?¿