Los fastos del concierto del Boss empezaron para mi el viernes 11 a las 8 menos cuarto de la mañana. No es que sea una fan de esas que dias antes del concierto ya están haciendo cola. No. Mi amiga Marta me llamó a ver si quería currar en el catering, 5 dias y dije Si. Y hay empezó el baile de platos, tomates, pepinos y demás viandas que comen los esforzados currantes que dia a dia, como hormiguitas, van montando el escenario. Jornadas de hasta 14 horas de fregoteo con solo una hora de descanso que tumban, la verdad, pero tengo que reconocer que el esfuerzo mereció la pena...
El sábado, con la espalda destrozada, hice otro esfuerzo más para asistir no al concierto más caro de la historia de los conciertos, que yo recuerde, Tom Waits. 150 eruros son demasiado lujo para mi economía aunque hubiera sido otro lujo para mis sentidos, por otro lado... En vez de Tomwaits, Borrón (.. que le toca ir a cada sarao, y sin quejarse...) Josemari (el incombustible) y yo nos acercamos hasta la calle Ronda donde a la misma hora, el inimitable e incomparable Giorgio Basmatti http://www.loveof74.com/ nos convocaba a un concierto en el pasillo del supermercado BM. Podría parecer un escenario escaso, pero por la crónica se vió que el Arte puede derramarse y desparramarse tanto en espacios pequeños (Basmatti, Berrio...) y gratis, como en grandes y pagando buena pasta. A las once de la noche tuve que despedirme de Basmatti y sus canciones como la vida misma y perderme así todo lo que ocurrió después por darle Limonccello al Gremlim. Ni tenía cuerpo ni mi niño me lo permitía.
Y así llegó el domingo y el lunes. Y más Fairy y más platos para secar y más perolas y marmitas de tamaño descomunal y cientos de bocadillos que preparar...Mucho, mucho trabajo callado detrás del escenario. Mucha gente con muchas ganas de que todo salga bien y que mete todas las horas del mundo que sean necesarias para que esas tres horas de concierto sean las mejores de tu vida o por lo menos, te lo parezcan.
El martes, por fín! Llegó el dia. A las cinco de la tarde entrábamos en el Estadio, las chicas del catering Inés, Virginia, Marta, Sonia a ver cómo había quedado el escenario. Ya estaban los instrumentos preparados. A las tres, pude comprobar desde mi casa, que el Boss ya estaba en Amara, que mis cristales peligraban y que se estaba probando el sonido. Así, que cuando vi paseando en el escenario a un tipillo con gafas plateadas y prominente kokotxa y una guitarra, lo que pensé es que se parecia mucho
a Bruce pero que no podía serl El sonido ya se había probado. Cuando ya salió la pelirroja, empezaron las dudas. Y se esfumaron, cuando entraron todos los demás. Ahí fué cuando empecé a darme cuenta de que íbamos a ser testigos de algo muy especial. Nosotras estábamos justo enfrente, sin nadie delante. Todo el grupo a plena luz. Y empiezan a tocar!!! Y una y otra y otra, y a lo tonto, casi media hora de prueba de sonido. Y con los currantes en el estadio de público. Aún no había entrado nadie. No ví a Tom Waits pero puedo decir que he estado en un concierto del Boss con tanta gente como en uno de Basmatti y Berrio en el último pase...
Salí flotando, la verdad. La eterna pregunta del porqué me tienen que pasar a mí estas cosas (y que me sigan ocurriendo...) y una poderosa sensación de haber vivido algo increible me acompañaron hasta que llegó Borrón en atuendo playero y le dejé K.O. cuando supo que podía ir al concierto, gracias al patrocinio de Fairy y al esfuerzo de su amiga. Una amiga que tiene... La segunda sorpresa de la noche fué cuando descubrimos que nuestra flamante pulsera mágica de color rojo, nos dejaba entrar y salir por todos lados y entramos con ella, al recinto reservado para los fans, fans. ¿Qué puedo contar? ¿Que le vimos al Boss a la misma distancia que a Basmatti? Pues si, le vimos y la verdad, que el tio se lo pasó genial y que la gente que teníamos a nuestro alrededor estaban felices de la vida y cantando todas y cada una de las canciones. A mí, la emoción me recorrió cuando tocaron Because The Night. Que Patti Smith la canta mejor, pero sonó muy bonita en la noche cálida de luna llena. Las buenas fotos se daban en el centro del escenario y mi zoom no llega hasta allí. Le saqué unas cuantas, mientras recogía las peticiones de los fans o le querían tocar. Que fuerte! Juro que cuando veo estas cosas paso cierta vergüenza ajena. Que a veces, estos espectáculos me recuerdan a algo como religioso, como si estuvieran viendo a un mesias o yo que sé! Decidí dedicarme a disfrutar por que algo así no se vive todos los dias,mientras Borron no desperdiciaba ningún plano que se cruzara en su canonvisor incluida una misma...

Total que para cuando nos dimos cuenta, habían pasado tres horas de concierto y nos encontrábamos bailando como en una boda el Twist and Shout de los Beatles con coros de la Bamba. Hasta Luis Chillida montó con sus amigos una cadeneta de esas que se montan cuando tocan la Conga. Se ve que la gente que viene a este tipo de conciertos tiene un poco olvidado el concepto. Algunos beben y beben como cuando fueron a aquel concierto de Gijón en el 86, es un decir, y no ya no es lo mismo. El alcohol ya no tiene los mismos efectos. Y si no, que se lo pregunten a Basmatti!! (Ay, ese momento Pete Townshend que me perdí...Y el Berrio concert en tan exquisito lugar. Seguro que Rafa estaría emocionado de tocar en ese escenario. Josemari se cruzó en la calle con Quique González que seguro iría camino del Kursaal. Si se llega a enterar seguro que se hubiera apuntado al SuperConcierto... ¿por qué no una gira? El BM creo que tiene más supermercados. Eroski no que tienen unos pasillos muy amplios... Más petit comité, que así el Limonccello ese llega para más.)
Vuelvo a Bruce. Todos dicen que el sonido fue malo. Que si por atrás no se oía. Que no se entendían las voces. Yo sólo me enteré del acople del principio y lo demás, pues ni me enteré.
Bastante tenía con bailar, cantar, esquivar el gintonic del harley viejuno o la cadeneta del Chillida..
No es el concierto de mi vida, pero sí que me lo pasé muy, muy bien. Que se enrollaron mucho, mucho con el repertorio y que Bruce y su banda son buenos y divertidos músicos. Todos, uno por uno. Y que todo el mundo se fue muy contento incluidos nosotros. Como los que disfrutaron de Tom Waits.
Y los de Basmatti, mucho más... A bruce no le vi tirar ni una púa (se hubieran matado entre ellos). Sin embargo, Giorgio fue capaz de romper su guitarra (a la que sigue llorando y seguro dedicará copla) para repartir sus restos entre sus fans. Que acto tan solidario, por Dios!
P.D. Como nunca acabará nuestra hambre músical, el sábado la saciamos por ese dia, en el Festival Blues de Hondarribi. Es muy recomendable. Pequeñito, familiar y con buenas bandas de blues. Vimos y disfrutamos del mejor armonicista del mundo. Un anciano negro, de obesidad desbordada y divertidos bailes de cadera que tocaba la armónica (el arsenal de armónicas que llevaba, digo) como un diablo! Genial.




