2 años después de aquel inolvidable concierto de Calamaro & Rot en el primer Bilbao Live Festival, volvÃamos a coger la A2 destino Kobetamendi. Ya se sabe que en Bilbao, todo es a lo grande y si en Donosti traemos a los Stones, ellos traen a los Who y si traemos al Boss, ellos se traen a Police, a REM, reunen a Tequila y hasta traen a Madness!!!
Hubo algunos problemas. Las puertas se abrieron con más de media hora de retraso, para empezar. Nos recibÃa un lugar lleno de paja, intentando tapar el barrizal que allà habÃa, de la que habÃa caido la noche pasada. Los que la vivieron lo pasaron bastante mal. Frio, humedad y caidas por doquier. Josemari, Karina y yo no dejábamos de mirar al cielo, confiando que la lluvia que habÃamos dejado en Sanse, se quedara allÃ. Salió Quique y su Aristocracia, con caras de haber dormido poco. El dia anterior, tocaron en Jaen, de teloneros de Dylan. Como siempre, nos hicieron vibrar. vibrar y vibrar. Pero el momento de dulce rockandroll, duró media hora escasa pero intensa, pero media hora. Estábamos en primera fila, of course, y fué nuestra posición para el resto de los conciertos.
A ver. Siguientes. Los Blues Brothers. Vieja escuela. Músicos del Mundo Viejuno que hacen las delicias del personal. A nuestro lado, habÃa una negrita que nos perforó los tÃmpanos con sus gritos hipermegafan, que la verdad, no lo entendia por que podrÃan ser sus abuelos. Franceses venidos de distintos depártements, nos rodeaban...
Pase el siguiente. Ya media hora larga de retraso sobre el horario de la organización que colgaba bien grande, para nuestro mosqueo que iba aumentando según iban cayendo conciertos, por que veÃamos que se iba retrasando todo un montón. Pero, me estoy adelantando a los acontecimientos...
Riders On The Storm. Asà como el año pasado, me encantaron con el cantante de los Cult esta vez, fue un poco Circo Mundial, con un cantante guaperas, depilado hasta lo indecible
por que el pantalón de cuero negro ajustado y la camisa negra, con sólo un botón atado nos lo mostraba una y otra vez. La verdad que era dificil concentrarse en la música con ese elemento saltando por el escenario. En fin... Que no lo hizo mal. Un poco pastiche, nada más.
HabÃa que coger posiciones, después del indecente bocadillo de patata que nos metimos para ZZTop. En las primeras filas, rudos hombretones con chalecos moteros y rubias de rayban y sombrero tejano nos rodeaban. Karina no salia de su asombro del personal que tenÃamos al lado. Muy buena gente. Muy divertidos. El concierto? Pues se nos hizo bien largo, la verdad. Y para colmo, dejaron Le Grange para el final y no la remataron.
Y vuelta a recoger el escenario. Y vuelta a colocar instrumentos, probar sonido, tocarnos las narices una vez más. Casi dos horas de retraso, cuando Tequila salÃa al escenario para nuestra desesperación. En la espera, coincidimos con las dos únicas personas de Donosti que vimos entre las 16.000. Una de ellas, argentina y la otra, llevaba 30 años esperando ese concierto. Y tenÃan el billete de vuelta para la una y cuarto de la mañana. Les ofrecimos la vuelta en nuestro coche y gracias a eso, pudieron vivir la mitad del concierto. Yo estaba en plena barrera quitamiedos, con Ariel frente a frente y el de seguridad con cara de me quiero ir a mi casaaa! de ver a tanta descolocada frente a el. Si, yo una de ellas. El tiempo pasó muy rápido, demasiado, demasiado y como en el cuento de la Cenicienta, Karina hizo que la carroza se convirtiera en calabaza, cuando dijo las palabritas: Se está haciendo muuuuuuuy tarde, nos tenemos que irrrr... Y sin protestar, nos fuimos contracorriente sin dejar de cantar y bailar. Alguna más que otra, todo hay que decirlo.
Tuvimos que andar un rato que a mà se me hizo eterno hasta el autobus. Bajar escuchando como se van perdiendo, en la noche, mis canciones queridas, era doloroso. Ni siquiera pude escuchar Salta!...
Aunque por lo menos, habÃa tenido el privilegio de verlos unas semanas antes. Peor fué lo del pobre Josemari, que se quedó sin ver a los Madness, cuando lleva un par de meses que no dejan de sonar en su coche.
En el coche, terminamos de romper nuestras ya doloridas gargantas, cantando a pleno pulmón todo el Etiqueta Negra de Ariel y el Ajuste de Cuentas de Quique. Una, por que si no Karina se dormÃa al volante, que llevábamos desde las 3 de la tarde sin sentarnos y sin parar de bailar. Y dos, por que una pena común reinaba en el ambiente, y habÃa que sacar de alguna manera nuestra impotencia.
Las 3 de la mañana cuando llegaba, lo que quedaba de mÃ, a casa. Rota, de barro las botas y con una sensación agridulce en mi memoria...
Y...¿quién nos devuelve nuestra hora de intenso sentir, por mala organización y dos horas de retraso?






que faena de vuelta temprana!!! con los festivales hay que hacer lo contrario que con los vuelos! hay que calcular que vas a salir 2 horas más tarde del recinto! :-D