Gasteszena. Jueves 12 de Junio
Semanas antes, Sergio G. Cruzado tuvo para nosotros, el gran detalle de invitarnos al concierto y a la prueba de sonido de este concierto en Gasteszena. Karina ha descubierto a Quique hace relativamente poco, pero ha caido atrapada en brazos de su música y el Ajuste de Cuentas no deja de sonar ni en su Ipod ni en su coche desde hace meses. Cuando le dije que podiamos estar en la prueba de sonido, por poco le da un soponcio. Y qué decir cuando se lo dije a Samuel, un niño que le ha tocado en suerte una madre con pasión musical, que come, merienda y cena con los Duncan, Ariel, Calamaro o Quique. Eramos tres felicianos esperando a Quique...
Llegamos a la prueba de sonido a las cinco y aún no habÃan llegado los músicos. Media hora, dijo Sergio. Bueno, nos sentamos en las escaleras frente a Gasteszena y les vemos como llegan... Al niño, entonces le entraron cosas de niños y tuvimos que entrar precipitadamente a la sala. Canciones y risas, mataban los nervios entre nosotros de poder escuchar a Quique en petit comité. No contábamos con lo que el destino nos preparaba... SalÃamos del baño muertos de risa con las ocurrencias de Samu, cuando por la puerta, con el hall vacio, entra un tipo de pelo largo, barbas, y gafas Rayban... ¿Quiqueeee? Dice: Siiii. En dos segundos, como pude, le dà un dvd con fotos del concierto del Rockstar de hace un par de años, le dió una púa de guitarra a Samu, que le miraba con los ojos como platos y le pedÃ, si podÃa cantar un poco del Te lo dije (nuestra canción) en la prueba... Fué genial, genial. Y la cantó, la cantó enteritaaaa para nuestra alegria, que era un placer ver a Samuel cantando el Siete Casas Encendidas, Siete Campanas de Redención...
Con la respiración todavÃa agitada por lo acontecido, nos dimos una vuelta por Egia Josemari, Karina y yo esperando la hora del concierto. TenÃamos la sensación de haber ya estado. Pero lo que vino después fué muuuuucho mejor. En el escenario, el piano iba disfrazado de Ford Capri del 82 con sus luces, su perrito piloto y hasta sus dados de la suerte. Pillamos primera fila, como no, y enfrente del cantante para no perdernos nada. Dije que no iba a sacar fotos pero era imposible no hacerlo. Por que Quique, además de letrista y músico extraordinario, tiene una imagen tremenda, que enamora a cualquier cámara.
Dos horas y cuarto de delirio para los de arriba y los de abajo. La Aristocracia del Barrio es un goce para los sentidos. Javi Pedreira y sus solos de guitarra (preciosa, Verde Botella) eran un espectáculo en sà mismo, y lo mismo Karlos Aranzegui con la baterÃa, que se salÃa, y con una sonrisa que brillaba en la oscuridad. Jacob, más discreto, pero igual de grande. En un momento, Quique tocó la armónica (me chifla...) y la tiró al público. Yo vi la trayectoria, como la armónica iba hacia el centro y de pronto, vuelve hacia mà ¡y cae a mis pies!!! No contaba con que detrás mia tenia una gran muchacha, gótica para mas señas, que se tiró a por ella. La pobre se llevó un buen pisotón por que intenté pisarla y para mi, pero no, no era para mi... Le pedà perdón por el pisotón pero lo cierto es que lo hice con muy mala intención...
A Karina le cayó por el escote el gintonic que sin querer tiró el cantante, y yo me llevé la lista de canciones empapada en alcohol.
Fué un gran concierto, Mucho más rockero que lo que le habÃa visto en los anteriores, y todos estaban pletóricos. Acabaron tocando sentados todos en el escenario, muriéndose de risa. Muy divertida y emotiva, la actuación de los hermanos Ubeda de Bide Ertzean. Una pena que Diego no subiera la cuesta de Egia, por que le hubiera emocionado mucho escuchar a toda la sala cantar, letra a letra, La Vida Te Lleva Por Caminos Raros. Precioso momento...
Hacia el final del concierto, aparecieron Rafa y Gemma por las primeras filas, y Rafa estaba flipado con el Quique, tan suelto, tan entregado que estaba viendo. Larga vida a la música de Quique González, que nos hace sentir tan bonito y nos toca la fibra más sensible...
Todo esto fué muy bonito, pero yo aún era ignorante de que, efectivamente, la vida te lleva por caminos raros, raros... Pero esto ya es para otro capÃtulo. Basmatti, espera un poquito más. Tu paciencia tendrá recompensa...
Iñigo.. No te vi por la sala. ¿Cómo no estabas en primera fila para cantar el Aunque tu no lo sepas?




chula crónica. Si fue más rockero que los anteriores, mejor. Me gusta el Quique rasgador y norteamericano, no tanto el meloso...