Nueva cita en el Victoria Eugenia. Esta vez con todos los artistas invitados: Bunbury, Ivan Ferreiro, Leiva de Pereza, Rafa Berrio y Amaia Montero. El primero en salir fué Rafa y de nuevo, otra noche más, repitió el número de la camiseta, que es, de verdad, brillante en su puesta en escena. Para él, ya era pura rutina. Su actuación no dejó indiferente a nadie. Genial y auténtico, como siempre.
El concierto resultó mucho más divertido que el jueves, en parte por que el público, desde la primera canción estaba bien dispuesto a cantar, bailar y apoyar a Mikel y eso, creo yo, que a un músico le tiene que motivar más, que ver a la gente sentada en sus butacas con cara de poker. Las primeras filas estaban ocupadas por gentes venidas de todo el Estado del Foro de Mikel y de más allá. Y se hicieron notar. Dieron mucho calor y ambiente al concierto.
Las colaboraciones, bueno, previsibles. Nadie se salió de su esquema, salvo Rafa. Por un momento, pensé si no estaría teniendo un Dejá Vú con el Ajuste de Cuentas de Quique Gonzalez por la repetición de los personajes en el escenario: Senperena, Bunbury, Ferreiro. La única presencia femenina en el escenario, cantó a duo el Lau Tehilatu que, sinceramente, me empalaga en su voz y no entiendo por qué entró en el repertorio, si no es una canción suya. Y lamento decir, que el vestuario que eligió para la ocasión, zapato de tremendo tacón de charol y vestido de gasa con paillettes más parecía que venía de una boda pija que a un concierto de rockandroll. No está muy bien asesorada esta mujer en el estilismo...
Leiva estuvo muy bien, con su guitarra, que luego nos confesó que había tenido un par de patinazos pero los salvó con torera estampa. De Bumbury esperaba más y hermosa la actuación de Ivan Ferreiro. Creo que fué El cielo es del color de las hormigas, con Mikel cantando a capella, entrando luego su guitarra y Senperena y su acordeón melancólico cuando sentí redondo el concierto.
El fin del concierto fué con un We Are the World con la canción de Marcos y Nerea, cantando cada uno una estrofa. Todos menos uno, Berrio, que salió a trompicones cuando ya estaban todos agarraditos para la foto final. A la salida, algunos fans que le reconocieron le pidieron sacarse una foto con él. Una niña de unos 10 años, que no sé desde donde había venido, que había estado también el jueves, se había enamorado perdidamente de su actuación y le rogó una foto. ¡Que risa!!!
Y luego, tuvimos el gran privilegio, camaradas los del fondo los del sentimiento hondo, de estar con todos los músicos, staff y fans compartiendo pintxos y cervezas y mucha, mucha risa en el ambigú del Victoria Eugenia. Pero toda anécdota allí ocurrida, queda para nuestros corazones que salieron de allí bien cumplidos y llenos de felicidad de haber vivido con toda intensidad, las maravillosas noches que Erentxun, su banda y los invitados nos han dado..

Ps. Ds. Erentxun no vistió ni camiseta de la Real ni de Cállate La Boca...¿Será cierto que empieza de cero?
Me pregunto en alto ¿porqué no fueron ni Miguel Bosé ni Ana Torroja y se esperaba a Sabina? Lo entiendo en un concierto de Diego pero ¿con Mikel...?
Me hubiera gustado que cantara Selena o Cádiz. Acróbatas sigue sonando arrollador...

He insistido más sobre Rafa, primero por amiga, segundo por admiradora in/condicional (obvio...) y tercero, por que fué, por primera vez, presentado en sociedad musical como Rafa Berrio y no escondido tras Amores a Traición, UHFs o Derivas..
El hombre invisible se ha dejado ver...