Gran momento el vivido ayer junto a nuestros grandes Faemino y Cansado. El espectáculo, como siempre, divertidísimo. No paramos de reir en la hora y media que pasó rápida.
Hacía casi diez años que no les había vuelto a ver y ayer, volví al pasado, por que el esquema del programa y las actuaciones son como El Orgullo del Tercer Mundo, que semana tras semana devorábamos y pasados los años seguimos diciendo chorradas de entonces. Volver a gritar el Yo leo a Kierkeegard fué un intenso momento. Y qué decir de Arroyito y Pozuelón. Geniales.
Mi amigo Bony, Josean, lleva más de dos semanas en la Residencia y siempre que hablamos, hacemos algún numerito Faeminos. Nuestro sketch favorito es el del presentador de televisión que tiene las uñas de los pies como mejillones y se agarra con ellas al trampolín. Aunque nunca nos olvidamos del corderirito de Segovia o de lo bien pensado que está el Acueducto para que pudieran pasar los coches por debajo. Vamo a vé si nos enteeendeeemoooss....
Llevaba toda la semana pensando cómo podría llevarle un poco de esos dos monstruos hasta el hospital. Pensé mil y un movidas, pero la realidad superó los sueños. Cuando uno trata con gente humana, todo es fácil.
Josemari y yo salimos encantados del teatro Victoria Eugenia y decidimos esperar fumando un cigarro a ver si había suerte y salían. Yo no sabía muy bien cómo podría decir lo que quería decir, y tampoco sabía si se iba a dar la oportunidad, cuando sin acabar el cigarro les vemos aparecer por la puerta. Mi baza fué uno de los números que habían hecho, que iba sobre una cámara digital y con eso les entré. Y seguido, les dije si podrían decirle algo a mi amigo, que le harían el hombre más feliz del mundo. Y les conté nuestro amor por las uñas como mejillones (queda fuerte escito, pero es un diálogo divertidísimo). Y de repente, me ví convertida en improvisada directora de cámara digital y lo bordaron. Feliz, feliz nos dimos mutuos abrazos y miles de gracias por lo que habían hecho, y aprovechando la situación, nos sacamos foto de recuerdo. Joshemari aún se está pellizcando, menos mal que tenemos documento gráfico. Tengo que decir también, que todo fué más fácil, por que a la salida sólo estábamos Joshemari y yo. Si hubiera estado con más gente, lo de la dedicatoría hubiera estado bien dificil. Tuvimos la suerte de cara..
Hoy he subido con mi tesoro al Hospital, y Bony se ha declarado, entre lágrimas de emoción, el hombre más feliz del mundo. El mejor regalo que me han hecho en mi vida, me ha dicho. Bony y Marian. Mis Amigos... Después de semanas de angustia, hoy ha entrado en la habitación la risa y la alegría que nos dá una buena amistad. Y Faemino y Cansado han demostrado su grandeza fuera del escenario. Mil veces gracias. Ha sido precioso, precioso...
Que el humor y la humanidad de estos dos grandes, nos sigan acompañando por siempre, por siempre en nuestras vidas...







