Sala Gazteszena. Miércoles 28 Nov 20.30 h
El ambiente que ayer hubo tenía mucho en común, con el que se respiraba a principios de los 90 en el Teatro Principal, en aquellos jueves inolvidables y musicales que nos brindaba de vez en cuando nuestro ayuntamiento, departamento de cultura. Con su ambigú y todo, el mejor termómetro para saber si el concierto gusta o no gusta. Depende de la gente que haya en la barra...
Ayer había ligero movimiento en el ambigú. Cristina y Nacho, Nacho y Cristina fueron, para mí, tan exquisitos y frios como el vestuario y el físico de la cantante. Vale, guapa es muy guapa pero sólo tiene un par de planos, o seria o amplia sonrisa. No hay más expresión. Y la mirada, casí la percibí por que ver, ni la ví. Y estaba en primera fila, gracias a Rosi, que no nos veíamos desde los tiempos de la Trini y el Drugstore, que me cedió su sitio. El vestuario de la chica era como de cena de gala de entrega de los premios Marie Claire, con zapato de tacón rosa palo de diseño. Medias de rejilla abiertas por detrás y acabadas en un pequeño lacito, que a Rafa y a Iñaki Berrio se les habrían hecho los ojos chirivitas...
Por su vestido negro semitrasparente, Josemari, fino observador aseguraba que habia visto las ligas que sujetaban las medias. Una pena que no vinisteis, chicos, por que sólo
por ese detalle merecía la pena estar allí...
Tiene mucho aire a Nicole Kidman. Y qué perfil...
De su voz, casi ni rastro... Aquello era un canto de sirena, un susurro en los oidos y dudamos, Josemari y yo, que somos muy malos haciendo críticas musicales, si cantaba en castellano o finlandés, por que no entendíamos nada de nada. Y todo era tan mustio... Y eso que llevaban bonito instrumental con banjo y una especie de bandurria eléctrica. Dos teclados y una fina percusión.
En el ambigú corría el rumor de que Nacho Vegas había tocado el dia anterior en Gijón, su ciudad, y que había tenido noche agitada. Sería por eso, que en toda la actuación, ni se dirigió al público ni levantó la mirada prácticamente como su amiga. Hubo un bis pero dudo si era para seguir escuchando o seguir embelesados en la fria belleza wikinga.
Cualquiera le pedía el Hago Chassss! y aparezco a tuu ladooooo. Se le habrá olvidado que alguna vez fué terrena y mundanal. Y que hubo un Alex en su vida. Lo de tener el marido que ha tenido tiene que marcar, quieras que no.
Recomiendo la película Todo es Mentira de Fernández Armero en la que Rosenvinge tiene un papel que creo que es su vida misma. Divertidísima..
Y gracias a Rosi, por su colaboración!




