Este es el trabajo que he hecho, para la fiesta del 50 aniversario de la academia Lacunza, de San Sebastián. Una mezcla de video e imágenes hilvanadas
con música para enseñar lo que han sido estos 50 años de la academia más importante de esta ciudad, tanto por su enseñanza como por la gente
que ha pasado por sus aulas... Una experiencia maravillosa en lo profesional y en lo personal. Grabar,editar y dar forma a los testimonios y todo para mañana, como suele pasar...
Dura como 12 minutos, y para quién no sepa inglés, quizá se les haga cuesta arriba el montaje...
Un recuerdo especial para la entrañable Cynthia Linch, que ayer, 27 de diciembre, nos dejó...
Concierto el sábado 11 nov en un Kursaal abarrotado. Entradas agotadas desde hacia dias, y es que el espectáculo que vimos y oimos merecía la pena. La sensación que tuve al salir, fué como cuando ví a le Cirque du Soleil. Algo maravilloso y espectacular. Jamie Cullum es pequeño y grandioso, a la vez. De aspecto adolescente, su música es madura y tremenda y lo mismo le dá cuarenta vueltas a Cole Porter que reinventa y magnifica el High and Dry de los Radiohead. El día anterior, Drexler la había interpretado de forma dulce y sobria a la guitarra pero Cullum la bordó. La deshizo y la hizo. Corría desde el extremo del escenario hasta llegar al teclado del piano, y entrar en el instante preciso de un salto con un acorde. Se hacía la percusión dando palmas sobre la madera del piano. Se subía encima del piano, saltaba y brincaba por el escenario mientras cantaba con una voz que a veces, recordaba a Joe Jackson en potencia y modulación. Los planos que nos brindaba la pantalla de video eran magníficos, todo en blanco y negro, y viendo como la cara del cantante reflejaba toda la fuerza y el sentimiento con el que estaba interpretando. Bajó a mezclarse con el público con el Contrabajo y se paseó por los pasillos, mientras cantaba y abrazaba a unos y a otros... Al final. fué una fiesta con todo el mundo bailando y aplaudiendo a rabiar. Tocó la guitarra también y como pudimos, hicimos los coros que nos indicaba. Divertido, anárquico y elegante. Lástima que a Cullum no le veamos nunca en un Anoeta por que sería maravilloso...
Una pena el estar en la fila 26 y el que los acomodadores de la sala estuvieran pendientes de que no se sacaran fotos. Al final, algo pude robar del espectáculo aunque sea mínimo...
Quique ha sido un bonito descubrimiento. Su música ha llegado hasta mí, por caminos poco convencionales y cargados, una vez más, de impresionantes casualidades.Viejo rock and roll y preciosas letras y melodías que se cuelan en el corazón. El Rockstar casi lleno, y lleno de gente de todo tipo. Cantamos, bailamos, jaleamos al cantante y a su banda. Nos lo pasamos genial. Cris Monge, Gemma y yo entrábamos y salíamos, nos zambullíamos en el mogollón y salíamos de vez en cuando, a visitar a los chicos, que apoyaban su cansancio en la barra del bar y escuchaban los temas, entre cerveza y cerveza.
Gracias a Dios, no perdemos las buenas costumbres de vivir los conciertos en primera fila. Mientras se pueda...
Aquí os pongo un pequeñito resumen fotográfico de la noche pasada y lo que pudimos ver desde nuestra privilegiada situación...